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10 de agosto de 2012

PROMETHEUS.

Lo primero que se suele hacer en dos películas de un mismo director y saga es compararlas, pero Prometheus no es Alien el Octavo Pasajero ni viceversa. La cinta del año 79 era una película de terror en el espacio donde había ciertas cosas que no entendíamos como el momento en el que entran por primera vez en aquel lugar donde encuentran una especie de gigante fosilizado. Todo eso pasa a un segundo plano para emergernos de lleno en el Alien y lo que le pasa a la tripulación.




La idea de Scott no ha sido la de hacer otro Alien, aunque era lo que muchos nos creíamos.

Su idea ha sido revolucionaria hasta tal extremo que lo que ha hecho ha sido abrir puertas para hacer mas extenso ese mundo y que a la vez nos deje mas intrigados.



Pero ¿Es o no es Prometheus una precuela de Alien el Octavo Pasajero?

Sí y no. Para eso tendreis que verla, pero sí es verdad que su relación con la cinta del 79 es profunda. El que diga lo contrario miente. Es otra historia pero tiene una linea que la une. Una linea que esperamos se cierre con una segunda parte que se ha anunciado como oficial y que espero que sea el propio Scott quien la dirija.



A mi, Ridley me parece un director que a pesar de hacer muy buenas películas, las que mas me gustan (y por ley son sus obras maestras) son las de ciencia ficción. Es un género que lo maneja muy bien, y para colmo es mi género favorito.

Con Prometheus ha sabido volver a hacer una gran película (no es perfecta) del género y lo mejor de todo es que no deja que las cosas vaya cayendo de la forma que nosotros creemos para ver el enlace con la primera cinta original. Todo lo contrario, al acabar el film se nos quedará una cara de tontos al comprobar que Ridley Scott sabe lo que hace y bien, y tiene varios ases en la manga.



Pero es cierto que hay algún problema que renace en ésta nueva película. Y es que salen nuevos datos, algunos esclarecedores, pero otros no lo son tanto como la finalidad de las vasijas, algunos seres que salen, murales, etc... Evidentemente, algunos pueden caer por su propio peso por lógica, pero otros no resultan del todo claros. Probablemente lo sean en una segunda entrega.

TORMENTA.

“Tormenta” es el primer volumen de la saga de Harry Dresden del norteamericano Jim Butcher. En este libro, Butcher nos presenta a su creación y protagonista, el mago Harry Blackstone Copperfield Dresden, que reside en la ciudad de Chicago y que es el único mago autentico que aparece en la guía con esa ocupación. Nada de fiestas infantiles, o shows para convenciones, siquiera sesiones de espiritismo con té y pastas. Dresden se dedica a hacer magia de verdad, fundamentalmente a encontrar cosas, más que nada porque la gente no cree en magia y son pocos los que le llaman para que deshaga maldiciones o se encargue de seres sobrenaturales. De vez en cuando recibe algún encargo para que haga exorcismos, pero normalmente los supuestos sucesos paranormales de este tipo están en la cabeza de los clientes y Harry no cobra por cosas no relacionadas con la magia.




Esto de ser horrado conlleva encontrase sin blanca, contando los centavos de los bolsillos para poder pagar el alquiler de su apartamento-despacho-laboratorio que comparte con su gato Mister (Todos los magos han de tener un gato, claro) y con la calavera parlante Bob, espíritu-base de datos que le hecha una mano a la hora de realizar pócimas o de recordar fechas, pues Dresden tiene un pequeño problema con la tecnología o más bien la tecnología lo tiene con Dresden. Su aura mágica interfiere en todo lo que sea mecánico haciendo que deje de funcionar sin solución posible y así no hay forma de tener un ordenador que remplace al exasperante Bob.



Así que nuestro mago malvive en una casa cochambrosa, a oscuras para que su magia no haga reventar las bombillas y esperando a que suene el teléfono y cruzando los dedos para que la voz al otro lado del auricular no marque sólo para preguntar: "¿Eso de ser mago va en serio?". 
Muy recomendable para pasar un buen rato.