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26 de noviembre de 2011

EL CINE NEGRO:
Uno de los géneros que más obras ha dado a la literatura cinematográfica es ‘le film noir’, como lo bautizaron los franceses. Raro es el año que no aparece algún tomo de tamaño enciclopédico tratando de explicar qué se entiende por cine negro, sus características básicas, actores, actrices y directores representativos, películas clave y legados culturales.
Sólo por esa capacidad para escapar de cualquier definición rígida, es un término fascinante; aunque seamos capaces de reconocer una obra de cine negro, puede que nos falten palabras para explicar por qué la reconocemos. Es casi un estado de ánimo. Pero hay autores que insisten en darnos su versión del tema, lo cual se agradece. Cuantos más puntos de vista, mejor. Y eso hizo el director e historiador de cine NOEL SIMSOLO,en: su libro PESADILLAS VERDADERAS Y FALSAS-(ALIANZA EDITORIAL.
ALTA TENSION:
Ópera prima del director que, posteriormente, se encargaría de dirigir el remake de "The hills have eyes" (Las colinas tienen ojos) que, como ocurre con la mayoría de las cosas, causó en su día (y causa hoy) una infinidad de sentimientos: a algunos, les parece una muy buena película, un buen debut de un director que muestra su gusto por la hemoglobina. Y a otros tantos, les causa indiferencia total. Este segundo grupo, tilda el debut de zafio, mísero y aburrido.d

El planteamiento de la historia es sencillo: Marie va a casa de los padres de una amiga suya de la universidad para estudiar para los examenes. La misma noche de su llegada, un asesino irrumpirá en la casa para acabar con todos ellos. Típico y tópico.

Con un inicio bastante brutal, Alexandre Aja tienta al espectador a unirse a su historia. El espectador llegará a sentir esa "Alta tensión" en cada fotograma y enseguida empatizará con Marie. Dicen que tiene imágenes fuertes, pero, hoy en día, se ha de recurrir a efectos de cualquier índole para llamar la atención de esos fanáticos que ven el metraje. Y lo logra, con creces.

BLITZ:
Blitz es una película que basa toda su fuerza en el personaje de Jason Statham como justiciero sin escrúpulos, al más puro estilo Harry Callahan (Harry el Sucio), Marion Cobretti (Cobra) o Paul Kersey (Charles Bronson en El justiciero de la ciudad y continuaciones).

Todo lo referente a chulería (porque sigue con inequívocas reminiscencias a Bruce Willis), dureza, sarcasmo y demás, está bastante logrado. Sin embargo, la investigación policial, los personajes secundarios y el suspense dejan mucho que desear, así como las secuencias de acción, casi inexistentes .

Por lo tanto, el filme deja un cierto sabor agridulce: muy bien cuando Statham se pone chulo, muy por debajo de sus posibilidades en el resto.