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9 de abril de 2012

HUNGER (2008)

Fantástico trabajo, difícilmente superable en casi todos los sentidos. Partiendo del punto de vista estético considero que el montaje es de un gran valor, llevando a cabo experimentos poco vistos antes. Una buena fotografía y unas actuaciones que sólo pueden ser tan buenas al nacer de una gran libertad de acción dejada en manos de los actores y de una excelente dirección (por supuesto ambas cosas no son contradictorias). Entre las actuaciones quisiera destacar la de Stuart Graham, quien aparece como funcionario de prisiones. Sus modales impasibles y movimientos rutinarios, su expresión fría y su dolor contenido llegan a poner los pelos de punta en varias ocasiones. Ni que decir de la conversación entre Bobby Sands (Michael Fassbender) y un párroco católico (Liam Cunningham) con 17 minutos en el mismo plano. Este es el punto cumbre del film, donde se canaliza toda la fuerza que va ganando progresivamente y desde donde llegamos al final conocido por todos, ahí está el "quid" de la cuestión. Este es uno de los puntos donde Steve McQueen se encumbra como un genial director, interesado en ir más allá (diría en la verdad, pero ésta es algo tan relativo que sería pretencioso por mi parte utilizar semejante palabra). Es un film atrevido porque, entre otras cosas, viene a desmitificar en cierto sentido la mitologizada figura de Bobby Sands. Y es que el director se niega a hablar de justicia o injusticia, más bien habla de sentimientos, miedos y creencias. Desde el mismo momento de su muerte Sands consiguió lo que pretendía: convertirse en un símbolo de la lucha armada, centrar la atención pública mundial, mostrar a los británicos como sádicos intransigentes y provocar una ola inmensa de alistamientos al Ejército Republicano que insufló aire durante varios años más al movimiento.