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19 de julio de 2012

SHAME.-

Shame es impactante, brutal. No es fácil explicarla con palabras. Una película que sacude al espectador desde el primer momento y desnuda los instintos más "guarros" del ser humano. Shame es una odisea de emociones desde su primer instante, consigue impregnar de un ambiente algo perturbador y melancólico una adicción al sexo que acorrala al protagonista. Brandon es incapaz de iniciar una relación formal temiendo que todo se vaya a pique, que su instinto insano provoque repulsión de los demás. Sabe que necesita ayuda y que no se puede controlar. Shame no utiliza el mero hecho sexual para ganar adeptos, sino que este planteamiento agiliza la labor del director en mostrar la parte más dañina de una persona y cómo en ocasiones se vuelve irreversible. El descenso a los infiernos de el protagonista está narrado con tanto acierto que nos arrastra por completo a experimentar su angustia. La película es un drama psicológico exacto, sin acompañamientos innecesarios. No se detiene en ningún momento y cada escena está lograda con la precisión que requiere. En esta impecable realización se echa de menos la nominación a los Oscar de Michael Fassbender como mejor actor protagonista y la de Carey Mulligan, que interpreta a su hermana (la cual tiene un peso importante en la cinta). El guión de McQueen también es superior y su dirección fantástica. Y por supuesto su banda sonora consigue atraer de manera eficaz la puesta en escena, haciendola efectiva y eficaz (sobre todo en las escenas finales y el comienzo).