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18 de mayo de 2012

CHRONICLE.

La historia que trata es bastante sencilla: tres adolescentes, por accidente, un día descubren que tienen superpoderes y, poco a poco, a medida que se hacen más fuertes, todo se va complicando, alcanzando dimensiones inimaginables. La baza fuerte y principal elemento elogiado es el tratamiento. Rodada como un falso documental, la cámara que todo lo graba es un protagonista más, pues todo está visto desde ella. La apariencia de realismo, de cotidianidad está muy logrado y los efectos especiales, sobre todo al fina,l están muy bien hechos, a pesar de ser una película relativamente pequeña. Los actores, jóvenes aparecidos en series no muy conocidos todavía, realizan unas interpretaciones dignas de elogio y para ser una opera prima, Josh Trank debería estar bastante contento. Sin embargo, pienso que tanto elogio es inmerecido,aunque en taquilla está funcionando muy bien. Sin tener en cuenta la misteriosa aparición de los superpoderes (algo que no interesa contar, pero que tampoco hace falta), hay un déficit en la evolución del personaje principal, Andrew (Dane DeHaan), que se oscurece prácticamente de un día para otro. Se aprecia el desparpajo narrativo, su efervescencia y la mezcla de géneros y temas (exclusión social, poder, pérdida de autocontrol,…), así como su corta duración, pero considero que “Chronicle” no es revolucionaria, ni da otra vuelta de tuerca (si acaso media vuelta) como se ha querido vender. Es un buen debut, para un director como Josh trank de sólo 27 años, con un guión interesante del hijo de John Landis (a veces recuerdan a JJ. Abrams), y con sólo 9 millones de euros tiene mucho mérito, pero de ahí a calificarla de obra imprescindible, creo que dista mucho. Son claramente superiores las virtudes a los defectos, pero ello por sí solo no asegura que estemos ante una reinvención del género ni una obra que pase a la historia. Sin tantas pretensiones, me quedo con la excitante y divertida “Kick-ass”.