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27 de junio de 2012

THE YELLOW SEA.

Gu-Nam es un taxista consumido por las deudas que intenta salvar el pellejo jugando al mahjong. Como a todos los jugadores, la cuerda se le va tensando al cuello. Es justo en este momento cuando aparece el personaje de Kim Tae-Won, quien le brinda la posibilidad de cubrir sus deudas y localizar a su mujer, fugada a Corea del sur para tener una vida mejor y la causa de las deudas de Gu-Nam. Es ahí donde el personaje tendrá que tomar una decisión : matar a un extraño para recuperar su vida o seguir soportando esa vida miserable. Como es lógico -si no, no habría película- el personaje de Nam cruza el Mar Amarillo en un tortuoso viaje y acaba en la superpoblada Seúl, donde sus rasgos le delatan. No le queda más remedio que esconderse y esperar su momento, pero solo tiene una semana de tiempo para volver o el barco se irá sin el. El espectador es plenamente partícipe del sufrimiento del protagonista, el cual está solo y desubicado, no es un asesino,pero necesita matar para conseguir la libertad. En el apartado visual, tiene un acabado exquisito. Es la primera coproducción asiática en que colabora 20th Century Fox y se nota; con unas localizaciones impresionantes, set pieces de acción en que se coordinan multitud de extras, cámara en mano, travellings con steadycam, todo ello con unos niveles de producción muy buenos que hacen que el espectador no desconecte ni un solo segundo de la historia. El único pero sería la duración cercana a las dos horas y media. El director Na Hong-Hin peca de querer buscar el más difícil todavía en cada escena. En algunos momentos el extenuado protagonista llega a parecer un superhombre, pero en ningún momento llega a parecer inverosímil. En fin, nos topamos con un muy recomendable exponente de las últimas oleadas de thrillers coreanos entre los que 'Old boy' y 'Memories of murder' siguen siendo los mejores ejemplos.