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24 de febrero de 2012

NO HABRÁ PAZ PARA LOS MALVADOS.

Bastante después del recital de La caja 507, Urbizu vuelve a la carga por los derroteros del cine policiaco más clásico y visceral, usando fórmulas que, por algo será, casi siempre han funcionado. En estas lides le ayuda la inestimable ayuda de un José Coronado que literalmente borda su papel como protagonista. Me duele un poco escribir esta crítica. Y más adelante desvelaré el motivo, aunque antes destacaré las virtudes del film. Ya se ha dicho antes pero vuelvo a afirmarlo yo: los primeros minutos de No habrá paz para los malvados dejan el sabor del mejor cine español (y de género) que se ha podido ver en demasiado tiempo. Y eso es gracias a un Urbizu que como he dicho utiliza momentos y planos que funcionan rotundamente, unido a la composición de un personaje para recordar que firma Coronado. De lo mejorcito. La trama nos llevará quizá por demasiados hilos enmarañados según avanza la cinta, y el espectador puede perderse fácilmente, pero la prácticamente omnipresencia de Santos Trinidad perdona alguna que otra falta de explicación necesaria. Este policía rudo y pendenciero está hecho a la medida del actor, que saca todo el jugo que puede en una interpretación sublime. Es el alma del film. Los secundarios están correctos y además los hemos visto en papeles similares, destacando Helena Miquel como la tenaz juez Chacón. El resto del elenco cumple sin mayores estridencias dejando la gloria a Coronado. Es cierto que en algun momento podemos vislumbrar filtraciones de escenas clásicas del cine policiaco americano, pero nadie ha dicho que al trabajo de Urbizu le sienten mal, sino todo lo contrario. Ahora es cuando llega la espinita. Urbizu se queda, literalmente, a uno o dos pasos máximo de crear una película para recordar. Algunas escenas que podrían haberse eliminado sin peligro alguno, sumadas a la falta de explicaciones y un final apresurado emborronan la cinta de una manera que duele. Duele porque otro desenlace menos presuroso podría haber sido el broche de oro. Pero nada es perfecto. Y es que he echado de menos una conexión de la trama más clara y una culminación digna del desarrollo que presenta el director. Sin embargo y a pesar de esto es una cinta muy destacable.