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31 de mayo de 2012

EL INVITADO.

El Invitado es una película de consparanoia-thriller-espías de las que, viendo el argumento, ya sabes por dónde van a ir los tiros. Sabes que Rynal Reynolds va a estar dando tumbos durante buena parte del metraje mientras se entera de por dónde van los tiros (en sentido literal y figurado). Que Denzel Washington va a estar sonriendo soltándote su filosofía de la vida y las frivolidades de turno mientras reparte estopa como el que más. Que los guionistas te van a estar dando largas mientras intentan aguantar el máximo tiempo posible la identidad del topo de la, cómo no, C.I.A. Preparando la precuela de Bourne. Y, sin embargo, el hecho de tener un director sueco hace que haya cosas en las que te puedes parar. Para empezar, puede haber una persecución de coches en la que tengas claro en todo momento qué coche está delante y cuál detrás. Lo cual, en el cine de acción de hoy en día, es casi un milagro. Además, el uso de unos planos que llaman la atención, como mínimo parece que se ha roto la cabeza para, mediante una composición fragmentada de las imágenes, poder dar al espectador una sensación de incomodidad bastante acorde con el tono de la película. Una película para pasar un rato entretenido, cuyas trampas se pueden intuir según te las plantean y que harán disfrutar a quien tenga la capacidad de olvidar las n-copias anteriores.