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28 de marzo de 2012

EVA

La propuesta atrae y el comienzo es interesante debido a unos diálogos poco sobrecargados y en donde las imágenes hablan y explican más que las propias palabras. Elementos narrativos concisos hacen que la película coja velocidad rápidamente: el retorno de Alex (Daniel Brühl) 10 años más tarde, el futuro proyecto a desarrollar, la presencia de Eva y un despliegue de efectos que crean una ambientación, en el año 2041, eficaz pero sin excesos. Sin embargo todo lo sugerido en un principio parece caerse cuando el proyecto futurista pasa a un segundo plano para centrarse en el clásico triángulo amoroso. En este punto la película se vuelve muy previsible y el interés decae. Tan sólo en el último tramo de la película parece recuperar el vuelo, planteando un final digno. Más allá de las intenciones arriesgadas de hacer algo diferente, parece que la ambientación futurista incluyendo gato y mayordomo es una mera excusa para plantear la historia de siempre. El problema es que este triángulo amoroso es como el perro del hortelano porque ni come, ya que no está bien desarrollada y los personajes son planos, ni deja comer, porque la historia de EVA, lo más interesante de la película, queda en un segundo plano. Sobresale la breve intervención de Anne Canovas, Julia la jefa de Alex, excelente y llena de matices; igualmente la de Lluis Homar como mayordomo. El desarrollo de ambos personajes hubieran enriquecido más la historia de Eva. Una historia que podría haber planteado muchas preguntas: ¿Pueden tener sentimientos humanos los robots? ¿Pueden los humanos comportarse cómo robots? ¿Qué los diferenciaría? ¿Sería ético respetar la vida de los robots? ... Lástima que todas ellas se las comiera el perro del hortelano.