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3 de enero de 2012

EL HOMBRE DE MACKINTOSH

Es sin duda, una historia clásica de espionaje pero con un estilo muy personal de la epoca y con un montaje francamente bueno,y escenas memorables .

La absorbente trama discurre entre prisioneros políticos, traidores y agentes dobles, a caballo entre Reino Unido y Malta, en la mejor tradición de la serie Bond. Paul Newman es el susodicho hombre de MacKintosh, un personaje que, ciertamente, en lugar de un hombre, parece una navaja suiza, de recursos prácticamente ilimitados. Siguiendo un poco más con las similitudes entre nuestro protagonista y el famoso agente 007, Newman interpreta un papel hecho a su medida: cínico, mujeriego y desencantado, casi da la sensación de realizar su labor a regañadientes, como si ajustara una vieja cuenta con su amigo MacKintosh. Por otra parte, su excelente forma física y particular ingenio le hacen salir  indemne de una serie de situaciones, no por emocionantes, menos peligrosas. Dato curioso, y que nos ofrece una muestra del gran talento de Newman, se encuentra en que esta cinta data de 1973, el mismo año de "El golpe", en la cuál, por increíble que resulte, parece mucho más viejo.

Otro detalle interesante aparece en el guión, obra de Walter Hill, todo un especialista en cine de suspense y acción ("La huída", "Límite 48 horas", "Aliens"…). No en vano, Huston entrega un trepidante thriller, que mantiene el interés en todo momento y en el que nada sobra. El final, demasiado acelerado para mi gusto, constituye quizá su principal punto débil, pero el buen hacer de los actores (tanto James Mason como la muy guapa Dominique Sanda están estupendos) y la renuncia a la historia de amor, lo compensan bastante bien.

Como último apunte, destacar que la película contiene una de las mejores persecuciones automovilísticas, con emoción y originalidad a partes iguales, que he visto en mucho tiempo. Resumiendo, una obra deliberadamente menor, pero de una calidad que hoy en día es dificil de superar.